Somos gente escrita, somos gente que lee

Sobre las palabras y el lenguaje cinematográfico.

<b>Octubre 2004</b>
Octubre 2004


Somos gente escrita. Somos gente que lee(*)

La Imagen (Manuel Antín)
Las Palabras (Julio Cortázar)

Graciela Rosa Gallelli

A raiz de un te literario al que asistí producido por la A.A.L., redescubrí a Cortazar, tal el tema del encuentro.

El autor de mis anos de crecimiento activo, cuando la experiencia histórica mundial hada las utopías de tantos y tantos como yo, volvió a entrometerse entre mi alma y mis dudas.

En aquel entonces Cortazar dividía las aguas entre la literatura y el cine.

Yo adhería a los primeros, por mi formación y porque creía que la imaginación y la creación la dejaban la lectura, las palabras, sus entrecruzamientos, sus equivocos.

Pero un director de cine argentino, primero, Manuel Antín; un Frances Alain Resnais y un italiano Michelangelo Antonioni me propusieron des de sus imágenes una nueva forma de leer.

Declaro: me he convertido en una cinéfila excluyente (¿qué tendrá que ver Emilio en todo esto, no?).

¿Qué aparece en las imágenes de las películas de estos directores que hoy leo literatura, leo cine, veo literatura y veo cine?

Fue Cortazar, pienso, con su tratamiento literario (que no adquirí en su momento) que el temas como 'el tiempo', 'las discontinuidades', 'la memoria' me fueron sintetizadas y ofrecidas en el cine en La cifra impar (Cartas de mamá, Cortazar).

En un reportaje, Manuel Antin relata la sensación de haber podido hallar la atmósfera creada por Cortazar, esa atmósfera "por encontrar un pasaje hacia el alma y expresar su presencia constante en la cotidianeidad bajo la forma de lo deseado, lo reprimido, lo extraño, lo insólito .

Yo presumo des de mi humildad que el director de (Cartas de mamá, perdón) 'La cifra impar' le saco el espíritu a la letra cortaziana porque Antin se sometio de tal manera al cuento que se convirtó en el autor, en el mismo Julio Cortazar.

Si recordamos Cartas de mamá - La cifra impar (el cuento y la película) relatan la vida de una pareja que ha dejado Buenos Aires para vivir en País. Pero ese presente esta marcado profundamente por un recuerdo que ni siquiera la distancia ha podido apaciguar.

La mama de Luis, el integrante de la pareja, les escribe a los dos, a Luis y su mujer, casi cotidianamente.

Esas cartas son ,podría decirse, el único lazo palpable y fantasmal con el pasado que vuelve.

Entre la madre, Luis y su pareja existe un muerto. 0 mejor dicho el recuerdo de un muerto.

Ese muerto es Nicolás, hermano de Luis y novio antterior de la actual esposa de Luis, hasta que este "se la quito". Nicolás muere poco después del casamiento de la pareja.

Cada carta era una devolución al pasado o al presente, como qui era verse.

El director de cine referido, con una maestra que solo adquieren aquellos que han poseído la literatura, organiza la narrativa en un organización de imágenes temporal y alterada don de el pasado a través de secuencias fragmentadas y con música disonante, conducen a una estructura de "flash backs"(** )iniciada en Blow up por Michelangelo Antonioni, que se entrecruzan con el tiempo real de los personajes.

Julio Cortazar se encontró con Antin, en París, cerca de la iglesia de Saint Germain de Pres para finalizar las gestiones del cuento Cartas de mamá. Cortazar viajo a Buenos Aires, vio la película, le gustó y autorizo a Antín a realizar adaptaciones de cualquiera de sus cuentos.

De aquel Circe que Antií descubrió en una biblioteca de su amigo, cuando ni idea tenia que Cortazar existía, uno encuentra hoy en las imágenes o en la lectura de las imágenes lo no deseado de la condición human a, la exploración "de lo real donde se cuela lo otro".

(*)Manuel Antin

(**)sucesion ininterrumpida de fotos con flash.

Bibliografia:

Paula Felix Dinier Cine y medias, 1969

Tiempo de cine, nro.12, 1962