Beatriz Ferro

Beatriz Ferro:cuando las imágenes y las palabrasvan de la mano…por Fernando Del Río

Diciembre 2012

Beatriz Ferro: Cuando las palabras e imágenes van de la mano...

  • Por Fernando Del Río +

En julio de 2012 falleció Beatriz Ferro, figura precursora en el país en la edición de libros infantiles.

De personalidad multifacética, esta escritora, ilustradora, editora y periodista fue esencial en la historia argentina de la edición libros para chicos, a partir de sus colecciones y proyectos editoriales.

Nacida en el barrio de Devoto, Beatriz Ferro se acercó a la actividad editorial desde temprana edad, a partir de su propia experiencia. Confeccionó a los 8 años una pequeña revista escrita, dibujada y hasta cosida por ella, a la que nombró “Golondrina” y la alquilaba a parientes y amigos.

Ese fue el inicio de un vínculo entre la imagen y la palabra escrita que estaría presente a lo largo de toda su obra literaria, la cual fue traducida a diversos idiomas y goza, aun en la actualidad, del reconocimiento nacional e internacional.

Beatriz tenía un particular interés en el diseño y en la comunicación visual con el lector. Ella misma se encargaba de los bocetos de ilustración de futuras publicaciones.

Como escritora fue autora de cientos de libros de teatro, poesía y cuento, publicados muchos de ellos en distintas ciudades del mundo como Barcelona, Madrid, Londres, Millán, Ámsterdam y Nueva York. También escribió letras de canciones para niños, que forman parte del repertorio de varios grupos musicales dedicados al público infantil.

Uno de sus importantes aportes a la cultura fue el haber recopilado y adaptado una serie de cuentos populares de épocas, culturas y lugares diversos.

Ejemplo de esto son los libros“El gigante y el viento (que reúne cuentos tradicionales de Inglaterra, Polonia, Italia y Noruega) y El fuego y los cuentacuentos (con leyendas de distintos pueblos aborígenes de América). Ambos forman parte de la extensa colección “El mundo encantado de los cuenta cuentos” y cuentan con ilustraciones de artistas como Amalia Cernadas, Hermenegildo Sábat y Napoleón.

Leemos, ni bien abrimos El fuego y los cuentacuentos:

Nosotros no inventamos las historias de este libro; las imaginaron hace cientos y cientos de años los indios de América y los cuentacuentos de las tribus se las contaron a los mayores y a los niños. Los indios explicaban con un cuento las cosas más misteriosas; por ejemplo, cómo obtuvieron el fuego los hombres cuando en las tierras de América aún no había fuego. Ocho de esas historias están en este libro, para que también las escuchen ustedes.” 1

Entre sus múltiples actividades, Beatriz Ferro también estudió magisterio. Aunque nunca ejerció la docencia, esta formación fue clave para estrechar el vínculo entre los docentes, los niños y los libros.

Años antes había incursionado en las artes plásticas y en la arquitectura. Todo esto fue el origen del concepto particular con el que imprimía su producción literaria.

Sus primeras publicaciones aparecieron en forma de pequeños libros ilustrados o escritos por autores como Héctor Oesterheld, Nora Smolensk y Martha Giménez Pastor. Tal colección se llamaba Bolsillitos”, la publicaba Editorial Abril y la dirigía el editor argentino Boris Spivacow, fundador del Centro Editor de América Latina.

También, junto a Spivacow, llevó sus inquietudes en la edición de libros infantiles a la editorial EUDEBA, en donde se encargaría del departamento de libros para chicos y jóvenes.

Tiempo después formaría parte del equipo del Centro Editor de América Latina, con su asesoramiento a diversos proyectos editoriales.

Beatriz Ferro creía que tanto el lenguaje visual como literario formaban un todo indivisible, una unidad conceptual del libro, pensado como un producto intelectual y artístico al mismo tiempo. Es por esta razón que ponía particular esmero en resaltar la calidad de las imágenes y de los textos, en la selección de autores, dibujantes, ilustradores y diseñadores gráficos.

Su objetivo era ubicar a este tipo de libros en ámbitos tanto escolares como recreativos, sin dejar de lado la impronta de su espíritu innovador y didáctico.

Otra colección importante para destacar fue Cuentos de Polidoro, de 1967 y editada por el Centro Editor de América Latina. Esta obra reunía traducciones y versiones libres de cuentos clásicos de la literatura universal infantil, en donde el objetivo era acercar a los pequeños lectores a estas historias pero con un enfoque distinto y original, visible ya desde los textos, la ilustración y el diseño. Colaboraron autores e ilustradores como Inés Malinow, Cristina Gudiño Kieffer, Beatriz Doumerc, entre los primeros y Oski, Napoleón, Oscar Grillo y Hermenegildo Sábat, entre los segundos.

Esta colección dejó su huella en varias generaciones de lectores, tanto por su estilo como por la forma de comercializarse y distribuirse, de forma similar a las revistas y con sucesivas reediciones a lo largo del tiempo.

A comienzos de 1970, se encarga de redactar y dirigir la enciclopedia para niños “El Quillet de los Niños” de Editorial Arístides Quillet. En sus seis tomos se podía encontrar todo tipo de material variado e interesante para el público infantil: leyendas, juegos, curiosidades, divulgación científica y relatos históricos, todos ellos escritos en un lenguaje ágil y divertido.

De alguna manera, en sus páginas se unían el entretenimiento y la divulgación, la realidad y la fantasía.

Desde su formación docente Beatriz Ferro publicó Repertorio de lecturas para niños y adolescentes, en colaboración con la escritora Fryda Schultz de Mantovani y la pedagoga Lydia P. de Bosch. El propósito de este libro era orientar el trabajo docente en la selección de libros para niños.

En el inicio de la dictadura militar argentina, Ferro se enfrentó con la censura que imperaba en esos años en cuanto a las publicaciones. En su libro escolar Un libro juntos. Texto de lectura para 4to. grado había expresiones y palabras tales como “trabajar en libertad”, “huelga”, “alpargatas”, que incomodaban a las autoridades de facto. Como Beatriz se negó a introducir los cambios propuestos por los censores, la publicación fue pronto retirada de circulación.

Durante esos años, Beatriz Ferro colaboraba con sus propios cuentos en la vieja revista Billiken. Algunos de esos cuentos fueron Pímpate y Celestino, con dibujos de Luis Costa.

En su obra posterior puede observarse su preocupación por incorporar en sus historias temas relacionados con la ecología y el cuidado del medio ambiente. Ejemplos de esto son sus libros Chiquitazos, chiquitotes, pequeñitos, grandulotes, El secreto del zorro y El Mago Mirasol.

En El Mago Mirasol (con textos de Ferro e ilustraciones de Hernán García y uno de los libros preferidos de la infancia de quien esto escribe), se cuenta la historia de un mago, de nombre Mirasol, que prepara un almuerzo para festejar su cumpleaños. Invita a sus amigos, cada uno va llegando con un regalo para el joven mago. El Equilibrista con un libro de cuentos, la Titiritera con unos títeres de madera, el Mago Gordo con una camisa floreada y la Señora del quiosco de golosinas con un canasto de golosinas.

Cuando llega su madrina, la maga Felisa, Mirasol abre el paquete que ella le trae. Grande es su decepción cuando descubre en su interior un pequeño cedro en una maceta.

Mirasol creía que los árboles y plantas no eran mágicos ni tan importantes, sólo lo eran los astros, los planetas y la Luna. La maga Felisa se retira ofendida con su regalo, no sin antes decir que con ella se irían también las cosas que antes formaron parte de un árbol o de una planta. Es así que muebles, puertas, ventanas, libros, títeres, corchos de botellas, ropa y comida van despareciendo ante los ojos del mago y sus amigos.

Más tarde Mirasol, sorprendido, descubre que las plantas también purifican el aire y que son mágicas, aparece la maga Felisa y diciendo unas cuantas palabras todo vuelve a la normalidad.

Esta vez, Felisa tiene dos regalos para su ahijado: una planta y un beso.

La historia transmite claramente el mensaje que la autora busca dejar en los niños en lo que hace al cuidado del medio ambiente. Poder generar esta inquietud y a la vez responsabilidad en la preservación del planeta.

A mediados de la década del 80, Beatriz Ferro se une a la gran autora María Elena Walsh para juntas ponerse al frente de la colección “Veo y Leo”, de editorial Hyspamérica. En estos libros encontramos textos de divulgación científica y literaria y en donde también hay un cuidado especial en la ilustración y el diseño, en donde se destaca la experiencia previa de Beatriz como directora de arte.

Coordinó además otras colecciones como: “Te cuento”, “Zoomundo” y “Salvemos la Tierra”, editadas por Hyspamérica, y “Los caza cosas”, de Editorial Estrada.

Con el nuevo siglo, Ferro publicó y creó nuevas colecciones de libros infantiles. Una de ellas, “¡Arriba el telón!”, recopilaba obras de teatro, ópera y ballet adaptadas a los pequeños lectores y eran publicadas por el diario “Página/12”.

También de su autoría fue la colección “Historias fantásticas de América y el mundo”, que reunía cuentos y leyendas populares, adaptados por ella misma.

Elaboró antologías, adaptando cuentos de autores renombrados como los Hermanos*Grimm (Los músicos de Bremen, El sastrecillo valiente, Hansel y Gretel, ilustrados por Agi), Perrault (El gato con botas, Caperucita Roja, Los tres deseos, ilustrados por Oscar Grillo) y H. C.*Andersen (Pulgarcita, El patito feo, La princesa y el garbanzo, ilustrados por Ayax Barnes)

Entre sus propias obras, se pueden nombrar: Cuatro cuentos cándidos, Versos que no muerden (¿o sí?), Las locas ganas de imaginar, Aventuras de lápiz y papel, Paraguas para jugar, Zapatos caminadores, Historiasextra vagantes, Versos de bakelita, Radiografía de una bruja, El Usurpador de la Luna Llen, El dramático caso de las señoras iguales, Cuentos del topo amable, entre muchos otros.

En el año 2001 fue distinguida con el premio Pregonero de Honor por la Fundación El Libro. Y en 2008 fue candidata al Premio Hans Christian Andersen.

Pionera en el campo de la edición de libros para niños, los aportes de Ferro fueron retomados y enriquecidos posteriormente por editoriales como Sudamericana, Colihue Ediciones de la Flor y Libros del Quirquincho.

Fue Beatriz Ferro una autora con mayúsculas tanto desde lo visual como desde lo literario. Sus obras reflejan su inagotable imaginación, su preocupación por la belleza de textos y dibujos.

Una autora para leer y releer, descubrir y volver a soñar…

Bibliografía:

  • Ferro, Beatriz: El Gigante y el Viento (y otros cuentos), Colección “El Mundo Encantado de los Cuenta Cuentos”, Ediciones Argentinas, Buenos Aires, 1974.
  • Ferro, Beatriz: El Fuego y los Cuenta Cuentos (y otras leyendas), Colección “El Mundo Encantado de los Cuenta Cuentos”, Ediciones Argentinas, Buenos Aires, 1974.
  • Ferro, Beatriz: El Mago Mirasol, Colección “Cuentos para seguir contando”, Editorial Estrada, Buenos Aires, 1974.
  • Ferro, Beatriz: Pímpate y Celestino, en Cuentos de la Vereda; Propuestas Ediciones – Equipos Creativos para la Educación, Buenos Aires, 1977.

1 Ferro, Beatriz:El Fuego y los Cuenta Cuentos (y otras leyendas),

Colección “El Mundo Encantado de los Cuenta Cuentos”, Ediciones Argentinas,

Buenos Aires, 1974.