La lectura y las nuevas lógicas mediáticas

Las transformaciones que imponen las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, resultan tan significativas y relevantes en su dimensión social, que es inevitable preguntarnos qué es lo que hace ahora que la comunicación sea tan diferente a la de antaño... en otras palabras ¿qué tipo de lecturas propone esta nueva lógica mediática?

Mayo 2011

La lectura y las nuevas lógicas mediáticas

Graciela Paula Caldeiro


Una lección clara de la historia de la comunicación más reciente, es que la aparición de un nuevo medio no tiende a reemplazar al anterior, sino más bien, a complementarlo o a resignificarlo. Así, nada parece indicar – al menos no, por el momento - la completa obsolescencia de “viejos” medios como el libro, el periódico en papel, el cine, la radio o la TV. Sin embargo, las transformaciones que imponen las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, resultan tan significativas y relevantes en su dimensión social, que es inevitable preguntarnos qué es lo que hace ahora que la comunicación sea tan diferente a la de antaño... en otras palabras ¿qué tipo de lecturas propone esta nueva lógica mediática?



Velocidad y multidireccionalidad


Una de las formas de analizar lo mediático, es la que ofrece el profesor Pierre Levy cuando describe la relación entre los participantes de la comunicación. Establece así tres categorías: a) uno-todos; b) uno-uno y c) todos-todos. Así pues, el libro impreso, el periódico, el cine, la radio y la TV responden al esquema tradicional de la comunicación masiva con una lógica undireccional de tipo uno-todos. Otros dispositivos como el correo o el teléfono suponen relaciones uno-uno. Entendemos que la novedad de los nuevos medios reside, justamente, en una síntesis entre estas dos posibilidades: las relaciones en red del tipo todos-todos



Los medios tradicionales o “Mass Media” imponen, comparativamente, cierta pasividad en el receptor, y sería este uno de los principales constrastes entre los “viejos” y “nuevos” medios. Sin embargo, es importante no tomar esta afirmación a la ligera y presuponer la vulnerabilidad del público masivo. Tal como nos recuerda Dominique Wolton, una de las principales conclusiones de las investigaciones en materia de comunicación en los últimos setenta años, es que no es tan simple manipular a las masas porque los individuos que las componen ya que siempre tendrán la opción de hacer una interpretación personal¿Es quizá esta heterogeneidad presente en las audiencias y esta vocación de participación lo que acabó creando el espacio para el surgimiento de estas nuevas realidades mediáticas?

En cualquier caso, lo cierto es que el quiebre de la unidireccionalidad del mensaje a partir de las tecnologías de la información y la comunicación ha tenido un impacto directo en la lógica de la producción y circulación de contenidos. Ese fenómeno, que ha afectado sensiblemente los intereses y modelos de negocios de los medios tradicionales, se ha potenciado recientemente con la popularización de plataformas digitales que promueben diferentes formas de interación social. Esta Sociedad en Red de la que formamos parte, exhibe como su exponente más claro en este momento, sitios diseñados con el propósito de facilitar los vínculos interpresonales en línea.


Para comprender el impacto diferencial de esta lógica comunicacional sería interesante analizar un difundido fenómeno conocido popularmente como “comunicación viral”. “Viralidad” es un término metafórico que se utiliza habitualmente en la Web para describir el modo en que los contenidos se esparcen través del entramado creado por las redes sociales. Por analogía con un virus que se propaga exponencialmente a medida que los individuos entran en contacto con otros, los mensajes se difunden con la lógica de un “boca a boca” digital, a velocidades que, determinadas por la inexistencia de la dimensión espacial, superan los tiempos más estructurados e incluso hasta burocráticos1 de los “Mass media”. Esta cuestión, presenta ante los “viejos” medios el fantasma de la pérdida de la centralidad, especialmente entre los más jóvenes. Ante esta circunstancia incierta, es frecuente observar como la radio y la televisión utilizan las redes sociales o “Social Media” creadas por entornos como Twitter, Facebook o You Tube, para generar canales de retroalimentación con sus audiencias, apropiarse de contenidos viralizados o incluso, legitimar información difundida por estos espacios.



Integración y fragmentación


La linealidad del discurso, característica vinculada intrísecamente a los medios tradicionales, se halla determinada por el modelo de comunicación predominantemente unidireccional. Sea el formato del texto lingüístico, icónico o audiovisual, es el emisor quien impone la secuencia para la recepción del contenido. Esta lógica lineal es heredera en primera línea del discurso lingüístico y supone una concepción de la comunicación en la cual la frontera entre el emisor y el receptor está claramente delimitada y establece roles rígidos que no pueden intercambiarse. Lo lineal empieza a quebrarse, primero con los contenidos que proponen lecturas más flexibles que dan al receptor la posibilidad de alterar la secuencia de lectura y más adelante, a través de dispositivos tecnológicos que permiten explicitamente la posibilidad de navegar sobre una fragmentación del discurso.


Asi entonces, esta fragmentación textual, comienza a insinuarse primero a través de ciertas producciones literarias2 o ya en clave electrónica, mediante artefactos tales como el control remoto, que a partir de la década del 80 instalan el concepto de zapping en los medios audiovisuales. Esta tendencia alcanza su apogeo con el desarrollo del texto digital en general y con la World Wide Web en particular.

En efecto, estamos haciendo referencia a un atributo propio del texto digital: la hipertextualidad. El hipertexto posee una estructura fragmentada a partir de palabras, frases, títulos relevantes o imágenes, que presentes en un texto determinado, se enlazan potencialmente -esto dependerá de la voluntad del lector-receptor- a otros textos -o segmentos del mismo texto-. Lo hipertextual es, por definición, una estructura abierta en donde cada fragmento es un nodo dentro de una red. Lo hipertextual no tiene centro ni un orden deliberado, y por lo tanto lleva inscripto el signo de la incertidumbe. El lector hipertextual no tiene ya lo obligación de someterse a la linealidad preconcebida por el autor y se transforma en un partícipe activo. Eligiendo frente a las opciones que cada hipertexto ofrece a través de enlaces -hipervínculos o links-, el lector construye su propia secuencia de lectura, avanzando intuitivamente sobre los diferentes fragmentos, retrocediendo, salteando, construyendo en definitiva, su propia versión del texto.


Burbules y Callister han observado además que las formas hipertextuales para organizar la información, cuestionan las ideas tradicionales respecto a lo que un texto es y al mismo proceso de lectura. La consecuencia de esto puede percibirse tanto a nivel cuantitativo -porque afecta al volúmen de información en términos de acceso y velocidad- como a nivel cualitativo en lo que refiere a la construcción misma del conocimiento. De esta forma, en los medios digitales, la separación entre el autor y el lector se desdibuja porque implícitamente la hipertextualidad invita al intercambio de roles. No solo por que la secuencia lineal es reemplazada por la fragmentación -sea esta o no una propuesta deliberada por parte del autor- sino porque prevalece la invitación a formar parte de la producción. Esta invitación siempre estará presente en la lógica de la Web, porque su formato es de hecho, una plataforma abierta a la expresión. En esta línea, merecen mención especial, las posibilidades de escritura colaborativa que se han gestado en la Web, cuyo exponente emblemático es sin duda, Wikipedia3.


Paradójicamente, estos medios, que invitan a la fragmentación del discurso, tienden a la integración. Contenidos tanto de tipo lingüísticos como icónicos o audiovisuales, se incluyen simultáneamente en un mismo dispositivo electrónico. Un pequeño artefacto puede ser ahora una enorme biblioteca multimedia conectada con el mundo. Y esta característica nos da el pie para presentar el siguiente aspecto a analizar: la ominipresencia de fenómeno comunicacional.


Ubicuidad


Otro contraste destacable entre los “viejos” y los “nuevos” medios es sin duda, que la comunicación tiende a volverse una condición ubicua. Quizá la radio portátil fue el primer antecedente en esta dirección. En la actualidad, la difusión las tencologías inalámbricas, la conectividad disponible en espacios públicos y los dispositivos móviles -incluyendo el libro electrónico en sus diversos formatos- hacen posible la omnipresencia de la comunicación hasta extremos inimaginados hace pocos años atrás. De este modo, la frontera entre estar conectado y desconetado comienza a desvanecerse. La conexión permamente parece ser una tendencia en aumento, especialmente en las grandes ciudades, en donde el individuo se encuentra rodeado de personas, pero a su vez, en soledad.

A modo de síntesis


La nueva lógica mediática ha transformado la experiencia lectora en un desafío cada vez más exigente y nos envuelve en el vértigo de lo interactivo, lo inmediato y lo multidireccional. Sin duda, el futuro ya llegó. Quizá simplemente, sea la hora de disfrutarlo levantando las banderas de la participación y la creatividad.



La lógica de los “viejos” medios

Mass Media

La lógica de los “nuevos” medios

Social Media

Flujo comunicacional

Unidireccional

(dispositivo

uno-todos)


(Retroalimentación nula o escasa)


Multidireccional

(dispositivo

todos-todos)


(Retroalimentación veloz y

distribución viral)


Discurso

Lineal



Hipertextual



Formato

Segmentado

Integrado

Flexible

Ubicuo

El rol

del lector

Predominantemente

pasivo

Interactivo



Bibliografía


Burbules, N. / Callister, T. (2001) Educación: riesgos y promesas de las nuevas tecnologías de la información. Ed. Granica. España.


Castells, Manuel (2001) Lección inaugural del programa de doctorado sobre la sociedad de la información y el conocimiento – UOC

Disponible en: http://www.uoc.edu/web/cat/articles/castells/print.html

Levy, Pierre (2007) Cibercultura. La cultura de la sociedad digital. Barcelona: Anthropos. Cap.1, 3, 4 y 5.


McQuail, Denis (1983) Introducción a la teoría de la comunicación de masas, Paidós Comunicación, Barcelona


Wolton, Dominique (2006) Salvemos la comunicación. Aldea global y cultura. Una defensa de los ideales democráticos y la cohabitación mundial. Barcelona: Gedisa. Prefacio. Introducción. Cap 1, 2 y 4

Notas


1:

Hacemos referencia a los requisitos de verificación de la información y los tiempos de producción profesional que en los “Social Media” no dependen de criterios organizacionales sino del interés de cada usuario individual.

2:

Burbules (2001) citando a Michael Foucault recordará los rasgos hipertextuales de obras literarias de Jorge Luis Borges, Italo Calvino, Umberto Eco y Milan Kundera. Agrego a esta lista de autores hipertextuales en formatos impresos a Orham Pamuk.

3:

Wikipedia es la más extensa enciclopedia digital existente en la actualidad. Escrita colaborativamente por voluntarios de todo el mundo fue iniciada en idioma inglés en el año 2001 y cuenta hoy, en diciembre de 2010, con artículos en 276 idiomas diferentes. Fuente:http://meta.wikimedia.org/wiki/Lista_de_Wikipedias