fatigado de misterio y luna
-en la infancia todo es situación de alcance
pleno en la fe de ti, seguro de tu impresencia,
presintiendo todo lo simultáneo
y alejando, sin sistema, todo lo alterno separado,
enajenando firmes dependencias
libre, solitario, invariante
recordándote
reivindicando mi mejor espacio
instaurando en todas las lineas de tu tiempo
recordarte
reinventar acuerdos entre corazones
aunque yerre en cualquier pasado
-con las luces salidas del sueño-
verte así
repasarte
es traicionarte
des-dibujarte
en el perfil mas segura de tu génesis
para perderte
en la mas real incertidumbre del ahora
evocarte, retenerte, remembrarte
quizás lo que amamos del presente
es la secreta trama de su trayecto
-victoria de un relato agradecido
como cadenas generando libertades
o como historias que soslayan muros
¡cuánta relación de fama
para renovar en la memoria
la gloria de cada monumento!
recordarte es rebautizar asombros
como toda oración que redime nombres
y evoca en cada etapa de su ruego
el inmoral recurso de tu imagen
recuperando cada cruz y cada luz
-potencia de la promesa
y promesa de la potencia-
en el don nuestro de cada noche.
José Abraham Ríos
12 de agosto de 2002
(En ocasión de visitarlo en Puebla, el escritor y pensador mexicano, dedico este poema a Graciela Rosa Gallelli y Norma Salles)