Agosto 2008
Agosto 2008

La literatura y la lectura: posibles interrelaciones


Prof. Graciela R. Gallelli


En la actualidad, dado el mundo globalizado en que vivimos, disciplinas abarcativas del quehacer humano como la literatura, tienden a interrelacionarse con otros aspectos de la cultura y sus producciones atrapan a los adolescentes y jóvenes. De ahí, la importancia de precisar y aclarar algunas de estas relaciones para comprender hacia dónde se orienta el interés de estos lectores.

En una primera instancia, relacionaremos la literatura con la ciencia, ya que la ciencia ficción se ha convertido en una de los géneros preferidos.


Literatura y ciencia

Si partimos de la etimología de ambas palabras, nos encontramos con que “literatura” proviene del latín “littera,” que significa “letra” y “ciencia” deriva de “scientia”, cuyo significado es “instruido, sabio, docto”; en consecuencia, podemos decir que existen importantes intersecciones entre ambas disciplinas.

Ya Aristóteles – en La Poética acerca la literatura a la ciencia cuando, al diferenciarla de la historia, dice que “la poesía refiere lo general” mientras que la historia, lo particular.

Si a estas afirmaciones agregamos los conceptos vertidos por Alberto J. Rojo, con respecto a ambas disciplinas:

“En una valoración rápida, la ciencia y la literatura sirven a dos divinidades contrarias: la inteligencia y las emociones. Esta visión - aunque parcial y burda - tiene cierto fundamento: el escritor se ocupa de conmovernos con mundos imaginados; el científico, de descifrar el mundo real. Sin embargo, las grandes obras literarias dirigen miradas profundas a la realidady los grandes avances científicos redefinen los límites de la imaginación, de manera que es concebible que las dos disciplinas, en un sentido amplio, se intersecten. Como científico aficionado a la literatura estoy siempre atento a esas intersecciones…”


Y una de estas intersecciones aparece claramente en la denominada “ciencia ficción”, donde la visión de la ciencia surge en algunos principios y contenidos que el escritor de literatura debe poseer para poder desarrollar su trama argumental, trama que, indudablemente, estará teñida más por la ficción que por la realidad, si de literatura se trata. Podemos afirmar, entonces, que una obra perteneciente a este género es ciencia en cuanto participan de su inventiva aspectos técnico – científicos que corresponden al ámbito de las ciencias – singularmente la física nuclear, la química y la cibernética - y agrega el aditamento de la ficción, puesto que en el mundo donde se mueve el autor se conjugan factores reales y posibles que entrañan la inclusión de lo ficticio de la trama argumental con una indispensable dosis de suspenso.

Si nos limitamos al “hecho científico” y al “hecho literario”, podemos afirmar que explicar un hecho científico aislado y aparentemente peculiar resulta casi imposible, ya que es necesaria su inclusión en un grupo mayor de hechos que respondan a ciertas leyes. En oposición, el hecho literario es irrepetible e irrecuperable para la experiencia, por lo tanto, no puede ceñirse a reglas generales. Por otro lado, las relaciones que rigen el hecho literario difieren fundamentalmente de las de orden científico, ya que la omnisciencia de un autor se contrapone a la causalidad del científico, y tampoco está descartado el “porque sí” del mundo de la literatura.

Con respecto al espacio y el tiempo en una y otra disciplina, es evidente que la ciencia se maneja con el concepto físico de ambos mientras que, en la obra literaria, el espacio tiene su propia dimensión y el tiempo es elástico y reversible.

También Roland Barthes, en su ensayo “Literatura versus Ciencia” , sostiene que la diferencia radica en el lenguaje; mientras que para la literatura el lenguaje es su mundo mismo, para la ciencia es un simple instrumento para describir la realidad

Sin embargo – y según la afirmación de Alberto Rojo - se pueden encontrar ejemplos donde la literatura anticipó, de algún modo, problemas puramente científicos. Tal el caso de Borges y los mundos cuánticos – según la teoría de la mecánica cuántica, las partículas microscópicas puedenestar simultáneamente en varios lugares – cuando en El jardín de los senderos que sebifurcan, el poeta propone un laberinto temporal donde, cada vez que uno se enfrenta con varias alternativas, en vez de optar por una y eliminar otras, “opta simultáneamente por todas. Crea así diversos porvenires, diversos tiempos, que también proliferan y se bifurcan.”

Más allá de las posibles semejanzas o diferencias entre una y otra disciplina, no podemos negar la atracción que las obras de ciencia ficción ejercen sobre los preadolescentes y adolescentes, que leen con agrado autores como Julio Verne, Edgar Allan Poe, H.G Wells y Ray Bradbury, entre otros.

Existe también una literatura que puede caracterizarse como científica, y es aquella que entrelaza lo científico propiamente dicho, con lo literario, tal el caso de libros como La vida de las abejas y La vida de las hormigas , de Mauricio Maeterlinck, o Los cazadores de microbios, de Paul de Kruif, textos que gozan de la preferencia de lectores infantiles y juveniles cuya vocación los orienta hacia el campo científico.

Bibliografía

Garasa, Delfín L.: El quehacer literario. Bs.As. Huemul.1962.

Pardo Belgrano, Ma. Ruth – Nervi, J. Ricardo: Lexicón de literatura infantil-juvenil. Bs.As. Plus Ultra. 1979.

Rojo. Alberto G. : Literatura y ciencia. Ann Arbor. 2001.

por Asociación Argentina de Lectura