Diccionario Wichi-Español. Una historia de amor bilingüe

Durante  las  presidencias,  en  Misiones  Rurales  Argentinas  (MIRA),  de  María Luisa  Tanoira  y  Estela  Algorta  concretamos  encuentros  de  capacitación docente,    en  Salta,  en  una  zona  de  población  wichi,  toba  y  chorote,  en tornosocial”voluntarios

Abril 2012

Diccionario Wichi-Español. Una historia de amor bilingüe

Por Beatriz Estevez

***Un hombre sabio dijo: “cuando sueño solo es solo un sueño… cuando soñamos dos o tres el sueño comienza a hacerse realidad” +

Y así fue… un sueño que soñamos entre muchos y que se inició en 2003 cuando empezamos a trabajar el proyecto “Educación para el amor y la salud” en la escuela de la comunidad wichi de La Puntana (Salta).

Durante las presidencias, en Misiones Rurales Argentinas (MIRA), de María Luisa Tanoira y Estela Algorta concretamos encuentros de capacitación docente,  en Salta, en una zona de población wichi, toba y chorote, en torno del tema “Educación para el amor: preparación para la vida familiar y social” que desarrollamos con el Lic. Gabriel Agostinelli, ambos educadores y voluntarios de MIRA.

Los docentes que se reunieron en tres oportunidades eran de La Puntana y de las escuelas que trabajan en red. Cada encuentro fue un crecimiento mutuo. No importó la época del año, tampoco que no hubiera puntaje como reconocimiento al esfuerzo, ni trabajar sábados o domingos o emplear la semana de las vacaciones de invierno para un proyecto que parecía imposible.

Mientras tejíamos lazos de trabajo y afecto con los docentes rurales, sentíamos que estábamos construyendo una historia de amor… Y si las historias de amor son verdaderas, también son fecundas. De ahí que, al terminar los cursos los maestros propusieron escribir un libro español – wichi con sus alumnos, un libro hijo, un libro sueño. Y con el Lic. Gabriel nos preguntamos: ¿por qué no? Y viajamos, una vez más, con la valiosa compañía de María Podestá, delegada por Salta, a volcar por escrito la historia de amor forjada en esos años.

Con idas y venidas de material de docentes criollos y bilingües y con dibujos y relatos de los chicos, nacieron tres libros: Aprendiendo a crecer en mi familia, para el primer ciclo; Aprendiendo a crecer en la comunidad, para el segundo ciclo y Aprendiendo a crecer en pareja para formar una familia, para el tercer ciclo. La idea que nos guiaba era que a través de la escritura y posterior lectura de los libros, se pudiera recuperar y consolidar la identidad cultural de las escuelas de la etnia wichí de la zona y al mismo tiempo fortalecer la autoestima de los niños/as. Construir entre todos estos libros, fue un modo de demostrarnos a todos que los sueños, si se sueñan Juntos, se hacen realidad.

La tarea, un trabajo en equipo que me enorgullece como coordinadora, fue llevada a cabo por la Directora de la escuela Nº 4216 Olaf Fabián Severín Jhonson La Puntana, Marta Alicia Laime; sus docentes: Rossana Machara, 1ºB, Claudia Díaz, Nivel Inicial, Marta Alicia González, 3ºB, Claudia Navarreta, 2º B, Silvia Conclori, 2º A, Sara Cansino (Hito Uno Pluriaño); los alumnos de la escuela; los asesores: Lic. Marta Tomé y Lic. Gabriel Agostinelli y la colaboración de la prof María Podestá.

Gracias a Pan American Energy que asumió la edición pues se propusieron, como lo dicen en la introducción hacer “silataj” que en Wichi quiere decir “lo mejor” los libros vieron la luz y están en manos de sus autores, los chicos.

Tuvimos la alegría de presentarlos en Bs As cuando nos visitaron Marta Alicia y Adrián el maestro idóneo de la etnia wichí.

En la Jornada  Intercultural Bilingüe realizada meses después con los profesores de MIRA que dictaron los cursos, para evaluar los resultados de lo trabajado y en especial la repercusión que tuvieron los libros en la comunidad, los docentes destacaron lo positivo del proyecto y cómo los chicos habían mejorado su relación con la lectura.

Como epílogo quiero compartir lo que vivimos con María y el Lic. Gabriel en nuestro último viaje a Salta. Los docentes nos contaron que salieron de a dos a visitar las familias de la comunidad y mostrarles los libros. Cómo explicarles las anécdotas, las caras de los ancianos cuando escuchaban lo que habían escrito sus nietos sobre sus costumbres y todo lo bueno sobre el amor y la vida que habían aprendido de sus maestros. Es muy conmovedor y solo cabe en una palabra que ellos repetían y yo asumo: gracias.

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