Formación docente. Reflexiones.

Reflexiones acerca de la formación docente en tiempos de reformas y cambios estructurales.

<b>Octubre 2001</b>
Octubre 2001


Lectura de la Formación Docente

Reflexiones

Acerca de la formación docente en tiempos de reformas y cambios estructurales

Carolina Muavero

Estamos en los umbrales de un cambio largamente anunciado y profundamente temido. La formación docente de grado resulta el objeto de cambio en cuestión y como docente formadora de formadores, necesito formular mis propias hipótesis, para encontrar alternativas que den sentido al des empeño que deberemos protagonizar en breve.

Mi análisis de la situación puede parecer, al menos en su formulación por escrito, bastante simple y algo ingenua porque en este momento pondré mi mirada sobre los que me parece que hace posible un cambio; es decir, que se los visualice como necesario y significativo, que se pueda concretar en las instituciones y se encarne en los profesionales docentes.

Ahora bien, sabemos que no es tan fácil acordar que cambio es significativo, mucho menos cual el necesario.

¿Cómo no caer como señala J. Jolibert (1) en " .. .la defensa de una visión lineal del tiempo" por parte de colegas que "...centran su atención en las dificultades de formadores y docentes para cambiar sus mentes y actitudes, más que en la urgencia de cambios que vivencian sus alumnos?

¿Qué estrategias de trabajo hacia dentro de los Profesorados pueden ayudarnos a consolidar transformaciones verdaderas y no sólo discursivas, conceptuales y pragmáticas a la vez?

¿Cómo no sucumbir al engaño de que las modificaciones nominales, temporales y de variedad de espacios curriculares que se proponen son significativas en s mismas, en lugar de pensarlas ligadas a saltos cualitativos importantes, sustentados en concepciones de aprendizaje y enseñanza que, desde hace tiempo, venimos sosteniendo en la formación de nuestros docentes?

Estas y otras tantas preguntas nos formulamos cada vez que en los Profesorados, los docentes reflexionamos ante la inminencia de un cambio definido por las políticas educativas vigentes. Pero si bien es cierto que nuestra injerencia real en el cambio está limitada por cuestiones macropolíticas, los suficientemente conocidas por to dos, también es cierto que estaremos mejor posicionados frente al mismo si anticipamos algunas alternativas posibles coherentes conceptual y pragmáticamente con el largo recorrido transitado en la formación docente en nuestros institutos.

Algunas alternativas posibles

Los recorridos conceptuales de la formación docente de los últimos tiempos han priorizado los enfoques mas actualizados de la psicología, la sociología, la lingüística, la ciencia, la concepción ética del hombre y, concordantemente, los conceptos de aprender y enseñar. Esto significa que tal vez sea poco los no acordado por el cuerpo de profesores acerca de que tienen que saber nuestros alumnos para ser buenos enseñantes.

Sin embargo, si bien los acuerdos conceptuales de fondo existen, la introducción de una reforma como la prevista puede hacer perder de vista los esencial y lograr q¿e atendamos a los que se ve en superficie, por los cual sería necesario que, hacia el interior de los Profesorados, pudiéramos:

  • Formular problemas a partir de los temas mas relevantes referidos a la formación inicial.

  • Diseñar nuestras propias redes conceptuales destinadas al análisis y comprensión de dichos problemas.

  • Rescatar todas las formas posibles de trabajo intra e intercatedras, reforzando la importancia de las reuniones de trabajo y, consecuentemente, del estudio autónomo de los alumnos.

  • lniciar a los futuros maestros en la formulación de hipótesis de trabajo que orienten una práctica docente mas reflexiva, desde el comienzo de su formación y no como corolario de la misma.

Si bien es cierto que estos propósitos se yen reflejados de hecho en las practicas docentes del nivel terciario, es probable que debamos sistematizarlas y concretarlas en líneas de trabajo institucionales que tiendan a:

  • Generar proyectos de acción disciplinares y multidisciplinares con participación real y comprometida de profesores y alumnos para la resolución de situaciones problemáticas.

  • Trabajar con cátedras compartidas y equipos docentes, que favorezcan el sostén y la autocrítica.

  • Anticipar las problemáticas culturales y de formación académica de nuestros alumnos a través de estrategias de acción tutoriales, destinadas a generar condiciones de aprendizaje efectivo, para los mismos.

Ciertamente habrá muchos mas dispositivos destinados a favorecer verdaderos cambios hacia el interior de los Profesorados. Las preguntas que se me imponen ahora son:

  • ¿Cómo evitar que se produzca un cambio "como si" para que nada cambie?

  • ¿Cómo jugar a la vez con la necesidad de adaptarse a los cambios producidos en el saber social y el temor a perder algunas certezas largamente alcanzadas?

  • ¿Cómo pararse ante la incertidumbre que produce los nuevo para generar efectos positivos y no la parálisis o el aislamiento?

  • Las posibles respuestas las comparto con ustedes mediante esta reflexión: como sucede siempre en educación, no hay línea de llegada sino siempre de partida.

(1) Josette Jolibert, ¿Mejorar o transformar "de veras" la formación docente? Aspectos críticos y ejes clave. Rev. Lectura y Vida, junio 2000.