Los frutos de la lectura grupal

Experiencias pedagógicas de talleres de lectura y escritura en la escuela.

<b>Octubre 2004</b>
Octubre 2004


Los frutos de la lectura grupal

Lic Flavia Bolón Varela

En el Salón 'San Martín' de la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires expuse el siguiente trabajo de articulación con alumnos de primario -Escuela n° 12, República del Paraguay - y secundario -Escuela Normal Superior N°9 "Sarmiento".

Tengo dos perfiles de abordaje como docente. Uno corresponde al dictado de las Antropologías en 4° y 5° ano de la orientación 'Turismo' y el otro como coordinadora de taller de 5° ano en la orientación Pedagógica, en la que implementó técnicas dramáticas que permitan desplegar todo lo que el alumno 'es' . Ser docente de escuela media requiere encuentros con los modos de ser de los adolescentes, confiando que en el acto pedagógico, ritualicemos nuestra existencia, para saber y sabernos mejores.

Realicé, en el año 2001, un taller anual donde trabaje con alumnos de 5° año pedagógico y con alumnos de 7mo., grado. El titulo del taller: 'Somos nosotros ... grandes y chicos'.

La consigna inicial fue para 5°: ' ... Me voy de la escuela y miro hacia atras para encontrarme con mis 12 años'. Para los de 7mo. la consigna fue: ¿... Cómo será estar en el secundario?'

En las distintas experiencias que conformaron el taller, cada uno y todos en su grupo de pertenencia: busco, creo, reconoció, enlazo a través del nuevo grupo, algo de la propia historia. Reenvíos, hacia el pasado y hacia el futuro que redundaron en la eclosión de diversas vivencias: de dolor, de soledad, abandono y también de felicidad, sorpresa, contención, confianza, sentirse tenido en cuenta.

Cada alumno de 5° año pudo revivir sus doce años y quizás despedirse mejor de lo que en realidad ocurrió; y los de 7mo recrearse en un adolescente de 5° para ver el 'como seré a futuro', dándole la bienvenida con menos miedo.

En definitiva jugar, creando matrices identificatorias, más integras, más afectivas y contenedoras que resistan el vértigo despojante de vivir en esta sociedad.

Invite a los concurrentes a recorrer los paneles allí expuestos. Comencé con el panel del primer encuentro, el que reflejaba el cuento 'El elefante encadenado' de Jorge Bucay (las vicisitudes de un elefantito cautivo en un circo que lucha para liberarse hasta que finalmente se resigna a tal cometido). A través de la lectura los grupos ensamblados de 7mo. y 5° ano pudieron escribir todos los sentimientos que iban apareciendo cuando leyeron el cuento.

Un grupo dramatizo una escena en relación con el cuento; se trataba de un hombre que iba a pedir trabajo una y otra vez a distintos lugares y siempre le resultaba fallida su búsqueda. Un día lo aceptan y se lo dan pero el no entiende y se va. (es impactante ver el atravesamiento de la realidad en los chicos).

En otro, se intento, recrear la posibilidad de llevar los miedos sobre el cuerpo; consigna sumamente difícil, ya que no pudieron llevar ningún miedo en ningún lugar del cuerpo; aunque fue interesante ver como esta consigna se abrió al gran grupo y terminaron debatiendo todos sobre que hacer con el miedo.

Para finalizar ofrecí una caj a para que imaginariamente 'tiraran los miedos' y así lo hicieron: miedo al miedo, al futuro, a que 'me separen de mi familia', a no saber, 'a que me abandonen', a la injusticia ... '. Para concluir abrí otra caja, la de los deseos, para encontrarlos algún día cumplidos en el futuro: deseo ser feliz, poder estudiar, 'que estemos juntos', 'que mis padres estén conmigo', 'tener muchos amigos', 'ser querido' .. .'

Cuando ese día nos despedimos, varios de chicos de 7° me vinieron a preguntar '¿cuando vuelven?' y los de 5° '¿hay que esperar hasta la semana que viene para charlar to do lo que pasó?'

En el 2° encuentro les propuse leer El señor que dudaba. El trabajo grupal consistía en dibujar al mencionado señor y expresar 'que era aquello sobre lo cual ellos dudaban'. Los dibujos expresaban demasiada riqueza tanto estética como de reflexión vivencial; algunas dudas sorprendentemente existenciales y tempranamente grises, para la edad de todos. Eran profundos. Sentí que habían crecido, unos y otros, mas involucrados en la propia conciencia de lo que los adultos creemos.

Y la experiencia terminó esperando volver a comenzar.

Y una vez mas, las técnicas son optimas y cumplen su parte, pero el 'gran resto' lo crean los chicos. Las ganas, el asombro, la confianza y el anhelo son vivencias tan silenciadas y castigadas en el niño y en el adolescente que a los adultos les resulta, por un lado indescifrables y la mayoría de 1as veces inexistentes y sin embargo solo hay que permitir que acudan para allanarnos el camino hacia un mejor horizonte.

Debemos resistir a la palabra vacía, a lo no dicho, al dolor y a los compartimientos crueles del sistema que dejan impronta, obligándonos como profesionales de la educación a pensar lo impensado.

Abriendo puertas donde no las hay, hilando nuevas texturas en nuestra identidad para enriquecer, lleve el tiempo que lleve, ese plus absoluto que es enseñar.

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