Año 3 Nro. 2

La lectura- Año 1, Nro. 0 - Publicación Online de la Asociación Argentina de Lectura. Profesor Borges, habitual de Buenos Aires.

Publicación en línea de la Asociación Argentina de Lectura <br>Año 3 Nro. 2<br><b>Noviembre 1999</b>
Publicación en línea de la Asociación Argentina de Lectura
Año 3 Nro. 2
Noviembre 1999

LAVALLE 1438. 2° Piso. "15" (2° Cpo.)
(1048) Buenos Aires
Argentina

''El libro es una extensión de algo mas íntimo, el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación, y esto es muy importante porque que seria de nuestra identidad personal frente al hecho de que cada yo fuese su yo sin la memoria personal."

Jorge Luis Borges
De la Conferencia inaugural del 4° Congreso Mundial de Lectura de la IRA. Buenos Aires. Argentina. 1971.

Profesor Borges, habitual de Buenos Aires

Susana Ventimiglia de Reynal(*)

Nunca olvidaremos esa figura erguida, casi rígida que podía conversar afablemente con quien lo acompañara hasta el aula de tercer ano, ubicada en el primer piso de la sensorial casa de la Av. Córdoba. Ese porte digno que provocaba admiración y respeto, ocultaba al hombre tímido que alguna vez reconoció a la intolerancia como a una de !as virtudes fundamentales de su juventud. Esa timidez que lo hada pasar por orgulloso lo condujo según sus palabras "a ser cortes o mejor dicho, a que le fueran indiferentes muchas cosas que antes no lo eran".

Llamaban la atención también, sus simples manos cruzadas sobre el bastón. Una imagen que no podía alejar de mi mente !a sencilla composición de Jose Pedroni, que reconoce en la maña la herramienta del hombre:

"Hay muchas clases de manos.

Hay tantas como estrellas:

La mano que se da, la mano que deja

la mano en el pecho, pálida que piensa

la mana sobre la mano ociosa, que contempla.

Cada mana tiene su mar,

Su llanura inmensa.

Grandes y pequeños ríos

desembocan en ella."

Esas manos nos llevaron por los caminos del sur, de la llanura, del patio estrellado, de la cabala, del mito, en definitiva, de los pequeños artificios que creaban esas descansadas manos.

A medida que lo fui tratando, descubrí que teníamos algo en común y allí interviene uno de los temas fundamentales de su obra: el destino. En nuestro caso, un destino rioplatense. Ambos eramos descendientes de "orientales" como le gustaba decir. Yo, también, disfrutaba igual que el de los veranos en Montevideo, solo que muchos anos después. No me aterrorizaba un viejo molino 0 el mirador con escalerita de caracol y vidrios de calores de la quinta de los Haedo en Paso del Molino y que luego le sirvió de inspiración para su cuento "La muerte y la brújula", pero si me atemorizaba el ulular de las hojas de los arboles en las noches ventosas de Carrasco.

También, teníamos un destino de libros: "Antes de haber escrito una línea, yo sabia de un modo misterioso e indudable, que mi destino era literario. Para mi, la idea de estar rodeado de libros ha sido siempre una idea preciosa ... "

Cada hombre tiene su destino personal e irremediable y esto aparece, también, en las figuras del arrabal. Nadie resulta mejor que Evaristo Carriego para representar al criollismo por el que aboga Borges: un linaje provinciano, el vivir en las orillas de Buenos Aires, la sangre de los inmigrantes, la preocupación y la obligación para con su barrio pobre.

En cuanto a los compadritos: Ie gustaba divertirse colocándose en ese papel y solla caminar por el barrio de Palermo, en las noches y compartía picardías con amigos entrañables como Francisco Luis Bernardez. Durante su niñez, el Palermo donde vivía (Serrano y Guatemala) era el arrabal norte de la ciudad, donde residía gente de familia bien venida a menos y otra no tan recomendable. :..rabia, también, un Palermo de compadritos famosos por las peleas de cuchillo. En su cuento "Juan Murana" escribe: "Durante anos he repetido que me he criado en Palermo. Se trata, ahora lo sé, de un mero alarde literario, el hecho es que ne crié del otro lado de una larga verja de lanzas, en una casa con jardín y con la biblioteca de mis padres y de mis abuelos."

Admirador de su barrio en su poema "Fundación mítica de Buenos Aires" lo evoca:

Fue una manzana entera pero en mitá del campo

Expuesta a las auroras y lluvias y sudestadas.

La manzana pareja que persiste en mi barrio

Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga"

Añoró, siempre, ese Palermo mítico, esa ciudad que juzgo "tan eterna como el agua y el aire". Busca refugio en la ciudad, rescatando del olvido un Buenos Aires de ocasos, de coraje, de lealtades:

"Aquí la tarde cenicienta espera.

El fruto que le debe la mañana.

Aquí mi nombre en la no menos vana

Sombra final se perderá, ligera.

No nos une el amor sino el espanto

Sera por eso que la quiero tanto."

Su regreso a Buenos Aires en 1921 le hizo re-descubrir la ciudad: la Reina del Plata lo deslumbró y algunos lugares lo inspiraron para componer "Fervor e Buenos Aires". Borges decía que si nunca se hubiese ido, tal vez no hubiera podido verla con la emoción y el deslumbramiento que entonces le producía: Palermo, el Sur, Barracas, Almagro. Sus versos están poblados por palabras sencillas y cotidianas que evocan esos lugares queridos: patio, aljibe, cielo, calle, zaguán, parra, plaza, esquina, portón, arboles. La nostalgia del pasado se revela a :aves de metáforas y comparaciones y es ahí cuando aparece otro eje temático importante: el tiempo. Borges nos confiesa: Creo que se conserva algo del Buenos Aires de mi infancia en el barrio Sur. El Buenos Aires que yo alcance era lo que ahora se llama el barrio Sur: sus casas bajas, con azoteas, con patios, con aljibes, lo que ahora corresponde a San Telmo ... Borges hizo suyas las calles, haciéndolas entraña de su alma, y en su poesáa Arrabal confiesa un amor que uro toda la vida.

Tal vez, cuando se va algún escritor, su recuerdo perdure en fotos, imágenes, estrofas o cuentos predilectos. Estoy convencida de que Jorge Luis Borges imparte su tazón de arroz con leche en el Cielo de los Poetas con Horacio Rega Molina, Baldomero Fernandez Moreno, Francisco Lopez Merino, Alfonsina Storni, Manuel Mujica Lainez, Homero Manzi el mismísimo Carlitos Gardel, los que tanto amaron y cantaron a nuestra querida Buenos Aires.

(*) Susana Ventimiglia de Reynal, fue alumna de Jorge Luis Borges en la Universidad Católica Argentina, durante el curso de la asignatura Literatura lnglesa del 3er. año la carrera de Letras.

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