Evocación de Juan Ricardo Nervi

Juan Ricardo Nervi, fundador de la Asociación Argentina de Lectura.

Agosto 2010

Evocación de Juan Ricardo Nervi, fundador de la Asociación Argentina de Lectura

Elsa Plácida Vulovic

Con el retorno de la democracia, regresaron al país muchos exiliados. Entre ellos, Nervi, que no volvía a la ciudad de Buenos Aires que lo había dejado partir , como a tantos otros, con indiferencia y en silencio mortal. No, él volvía a sus raíces: a La Pampa. Estaba solo, su esposa había fallecido trágicamente en un accidente automovilístico en México; los dos hijos, ya estaban grandes, con sus propias vidas. Contaba sí con su cariño, con el de otros familiares, de sus amigos y de sus exalumnos a los que quiso siempre de una manera entrañable.

Instalado en la capital pampeana, volvió a la actividad. Empezó rechazando cargos y sólo aceptó desempeñarse como asesor de la misma en el área educativa, el cargo de Secretario Académico de la Universidad Nacional de La Pampa y proponer un Seminario de tres cuatrimestres sobre Literatura Infantil y Juvenil, a cargo de las profesoras María Ruth Pardo Belgrano y Graciela Rosa Gallelli, en la Facultad de Ciencias Humanas de dicha Universidad.

El Seminario se constituyó en la primera especialización de Literatura Infantil y Juvenil organizada por una Universidad de América Latina y en reconocimiento a la trayectoria académica de las profesoras, la Facultad las consideró huéspedes de honor.

De acuerdo con la Resolución N° 009 del 27 de abril de 1987, del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Humanas se autorizaba a cursar los dos primeros cuatrimestres a los Profesores de Nivel Medio y a Maestros o Profesores de Enseñanza Primaria y de Jardín de Infantes; el cursado de tercer cuatrimestre se limitaba a Profesores de Nivel Medio y se autorizaba la asistencia como miembro oyente a toda persona interesada en el tema, lo que revela la amplitud de criterio de los organizadores.

Integraron el Seminario unos doscientos docentes de los pueblos de General Pico, General Acha, Eduardo Castex, Macachín, entre otros. Como rasgo particular asistía también un grupo de fieles seguidoras del maestro, pertenecientes al plantel del Instituto Félix Fernando Bernasconi de Buenos Aires, integrado por las docentes porteñas Elisa Orlando de D' Andrea, Diana D' Andrea, Susana Bernabé, Hilda Rosato y Gioconda Albesi. Salvo la última, todas casadas y con obligaciones familiares , además de las escolares; sus maridos iban a despedirlas a la estación terminal de ómnibus de Retiro desde donde salían el viernes, viajando toda la noche para asistir a clase por la mañana y por la tarde los días sábados. Como el ómnibus de regreso partía a las diez de la noche, pasaban las horas de espera en el departamentito que el venerado profesor ocupaba en Santa Rosa, compartiendo el mate y sorbiendo sus historias mexicanas.

Así recuerda siempre aquel curso Elisa D' Andrea, cuando lo hace se le iluminan sus ojos. Es que Nervi les mostró en las horas de espera, los aspectos desconocidos de México. El grupo de sus alumnas bernasconianas tenían de ese país la visión fragmentada de tantos argentinos : en la niñez, algunas de las poesías de Amado Nervo (1870-1919) ; después -por la radio- a sus cantantes más apreciados como Pedro Vargas (1908-1989) , Ortiz Tirado, Juan Arvizu, Jorge Negrete (1911-1953), el trío Los Panchos. Muchos en la década del cincuenta disfrutamos de sus películas interpretadas por Dolores del Río, María Félix (1915-...), Pedro Armendáriz (1912-1963) y el inolvidable Cantinflas (1913-1993) y de la música de Agustín Lara (1900-1970). Más cercano en el tiempo, el Chapulín Colorado divirtió a chicos y grandes por igual (aún lo sigue haciendo en las grabaciones que se pasan por televisión).

Pero Nervi mostró a sus discípulas con su despliegue verbal y su conocimiento del arte plástico a los muralistas: Siqueiros (1896-1974), Orozco (1883-1949) y Rivera ( 1886- 1957) y a otros personajes, como Frida Kahlo (1910-1954) . A través de ellos les contó la historia fascinante de ese país multifacético. Ya no eran los versos de Gratia plena de Nervo sino su cántico en honor a Los héroes niños de Chapultepec, entre otros episodios de la historia del país que no solo queria, sino que respetaba como hombre de lucha que era.

Ellas conocieron diversos aspectos de México por un testigo de su presente y un admirador de su pasado heroico y espectacular. No eran ya los graciosos discursos de Cantinflas si no el dialogar rotundo de los derechos por los que tanto había luchado el pueblo mexicano con distintos caudillos y jefes al frente pero con el mismo espíritu de sacrificio e inquebrantable voluntad. Nunca hubo una voz argentina más clara y rotunda de difusión de ese país hermano que la del viejo profesor hablándoles a sus compañeras-alumnas en aquellas mateadas de entonces. De regreso a casa, los maridos esperando en la terminal, quedaba el aura mexicana impregnando las almas argentinas de aquel puñado de perseverantes seguidoras del inolvidable maestro.

AGRADECIMIENTO: A la profesora María Ruth Pardo Belgrano, por el aporte del valioso material bibliográfico que tan gentilmente me brindó, como a mi amiga Elisa D'Andrea por los recuerdos del maestro Nervi, y a todos los que honran su memoria.

BIBLIOGRAFÍA:

  • CHÁVEZ CORTÉS, Emiliano, El Bolero, El Amor hecho canción, Editorial Andrómeda, Buenos Aires, 1994.

  • El Pequeño Larousse Ilustrado 2000, Editorial Larousse, Colombia, 1999.

  • ALONSO, D., GALVARRIATO, E. y ROSALES,L., Primavera y flor de la literatura hispánica, Tomo Cuarto, Selecciones del Reader' s Digest, Madrid, 1966, pág. 481 a 487. De allí conocimos su poesía Los héroes niños de Chapultepec, escrita en homenaje al puñado de niños que defendió el Alcázar de Chapultepec contra las superiores fuerzas norteamericanas que habían invadido al país. Eran cadetes y murieron todos.

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