Cómo enseñar a leer en la escuela y algunas estrategias para la comprensión lectora.
Noviembre 2007



¿Cómo enseñar a leer comprensivamente en la escuela?

Algunas estrategias de pre-lectura.

María Elena Camba


Abordamos el concepto de lectura como un proceso a través del cual comprendemos información.


Leer es comprender, siempre que se lee se lo hace para entender sino carecería de sentido. Ahora bien, ¿qué significa comprender? Un lector comprende un texto cuando puede encontrarle significado, cuando puede ponerlo en relación con lo que ya sabe y con lo que le interesa. La comprensión se vincula entonces estrechamente con la visión que cada uno tiene del mundo y de sí mismo, por lo tanto, ante un mismo texto, no podemos pretender una interpretación única y objetiva. La apreciación final de un texto variará de acuerdo con las motivaciones diversas de cada lector.

Leer es un proceso de interacción entre el lector y el texto, mediante el cual el primero intenta satisfacer los objetivos que guían su lectura; el significado del texto se construye por parte del lector. Esto no quiere decir que el texto en sí no tenga sentido sino que su significado no es solo aquel que el autor quiso imprimirle, sino una construcción que implica al texto, a los conocimientos previos del lector que lo aborda y a los objetivos con que se enfrenta a aquél.


La comprensión lectora surge, en consecuencia, de una interacción entre lo que dice el texto y lo que conoce y busca quien lee.


El lector otorgará significado a una lectura coordinando informaciones que provienen de distintas fuentes: el texto, su cotexto y los conocimientos que él posee. Para cumplir este objetivo con éxito, el lector deberá emplear una serie de habilidades o estrategias que lo ayuden a construir sus conocimientos, aplicándolos en situaciones diversas y en contextos diferentes.

¿Cuál será nuestra función como docentes para acompañar a los alumnos a transitar este proceso?


Enseñarles estrategias de comprensión, dotándolos de los recursos necesarios para “aprender a aprender”. Las habilidades que adquirirán tenderán al desarrollo de operaciones como el reconocimiento y jerarquización de ideas, la elaboración de resúmenes, el análisis de la información del texto y la relación y cotejo con sus conocimientos previos, la formulación de hipótesis, la emisión de opiniones, la relación texto e imagen. Todas estas habilidades estarán ligadas con los niveles de comprensión lectora.

Y aquí surge una pregunta: ¿Cómo enseñar a leer comprensivamente en la escuela?


El primer paso para que un alumno inicie el aprendizaje de la lectura es la motivación. Debemos crear en el aula situaciones de lectura auténtica, en las cuales los chicos lean con un propósito específico. Generalmente se imponen textos que carecen de sentido y los chicos no participan en la selección de los mismos.


Es indudable que:

Nos comunicamos a través de textos, no de frases o palabras sueltas.

Los textos se producen o comprenden a partir de una necesidad, procuran un propósito y cumplen una función social.

Nos comunicamos a través de la producción y comprensión textual, en eventos orales o escritos.


A través de los textos podemos:


saludar, aseverar, felicitar, prohibir., etc., Para que un texto resulte eficaz debe adecuarse, ser reflejo de la situación que lo genera. Texto y contexto interrelacionados a la luz de:

Algunas sugerencias encaminadas a suscitar la motivación por la lectura son: crear un contexto apropiado, leer en voz alta, seleccionar adecuadamente los textos y que los chicos participen en esa selección, transmitir actitudes y expectativas positivas y animar a los alumnos para que lean.

El docente de Nivel Inicial realiza actividades de animación a la lectura logrando acercar al niño al libro de una forma creativa, lúdica y placentera.


En los primeros niveles educativos leer en voz alta a los niños debería ser una actividad diaria. No hay que confundir “leer a los niños” con “hacer leer a los niños”. La lectura oral del alumno no se puede considerar un elemento motivador. Debemos dejar tiempo para la discusión durante y después de la lectura y tolerar las preguntas o interrupciones. Podemos incluso permitir que los niños escriban o dibujen durante la lectura.


Ayudaremos a nuestros alumnos a desarrollar su comprensión lectora:



Los lectores se acercan a los textos con propósitos definidos: entretenerse, informarse sobre un tema específico, encontrar placer estético, etc. Este propósito estará vinculado con el tipo de lectura que realizará.


El proceso de comprensión de cualquier lector consiste en acercamientos progresivos al texto, mediante los cuales va elaborando hipótesis que luego rechazará o confirmará definitivamente.


Dentro de este proceso se pueden distinguir varias etapas y aquí me referiré especialmente a una de ellas: la lectura de aproximación o pre-lectura.


En esta etapa, entre las estrategias que el lector desplegará aparece la de interpretar las claves del paratexto.


Paratexto es todo aquello que no forma parte del texto principal, pero que lo acompaña y facilita su comprensión.


Recordemos las clases de paratexto:


Paratexto a cargo del editor


Elementos icónicos

Elementos verbales

Ilustraciones, gráficos, esquemas

Tapa, contratapa, solapa

Diseño tipográfico y de tapas

Primera plana de los diarios

Columnas, epígrafes

Colofón, con el nombre de la imprenta, fecha de impresión, etc.)

Paginación y márgenes

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Paratexto a cargo del autor


Elementos icónicos

(que organizan la lectura y a veces amplían la información)

Elementos verbales

(que anticipan o comentan el texto).

Gráfica, diagramas, mapas, cuadros.

Título, epígrafe, prólogo, epílogo, glosario, notas, índice


Enseñemos a nuestros alumnos a tener en cuenta estos elementos del paratexto, ya que son estrategias que le servirán para anticipar el contenido del texto. El título, por ejemplo, suele adelantar información acerca del tema o del género de la obra. Cuántas veces para comprar un libro utilizamos estas estrategias, o también cuando buscamos rápidamente información relevante sobre algún tema en alguna biblioteca.


El índice muestra la organización interna del texto, indicando capítulos, subtítulos; los alumnos tienen que aprender a utilizarlo para acceder rápidamente a aquellos datos que necesitan.


Si el índice es alfabético no tendrán problemas para utilizarlo, excepto los alumnos de Nivel Inicial. Si el índice es temático, tendremos que pedirles que observen si su organización es paralela o jerarquizada.


Si es paralela los alumnos tendrán que leerlo desde el principio para buscar la información que realmente precisan. Si es jerarquizado, los temas aparecerán agrupados debajo de algunos títulos. Tendremos que hacerles reparar en la clase de letra, el tamaño y el color. Leerán con detenimiento los títulos hasta encontrar uno dentro del cual piensen que está el subtema que buscan.


El prólogo cumple diferentes funciones: resume o explica el contenido del texto, destaca su importancia; describe a veces cómo compuso el autor la obra, etc.


El epígrafe (cita de otro autor) suele encabezar el texto o cada capítulo y es un comentario anticipado de lo que el lector va a leer o un concepto de otro autor que justifica y otorga autoridad al escrito.


La tipografía, los colores utilizados, también ayudan a transmitir expresión al texto, destacando palabras o frases (lo vemos fundamentalmente en la primera plana de los diarios).


Consideramos de fundamental importancia que los materiales utilizados por los alumnos conserven su formato original o, en el caso de tratarse de fotocopias, estén acompañadas de los paratextos correspondientes (tapa, contratapa, índice, etc.)


Si buscamos libros que contengan alguna información específica para un trabajo de investigación, exploraremos índices, títulos, portadas, etc. Si queremos profundizar en la comprensión del texto, destacaremos las notas a pie de página, las ilustraciones, los esquemas y gráficos, etc.


El trabajo de observación de paratextos, tanto de los elementos icónicos como de los verbales, se puede comenzar desde Nivel Inicial. Tanto en la biblioteca del aula como en la de la escuela podemos organizar juegos con los más chiquitos, los que todavía no saben leer:



Otra de las estrategias de anticipación que el lector desplegará en esta etapa será la de predecir la información que contendrá el texto de acuerdo a su formato o estructura esquemática.


Según el tipo de texto que abordemos, la organización del contenido tendrá una estructura o formato diferente. Cuanto más conozcamos acerca de la manera de organizar un texto, más y mejor podremos comprenderlo y también producirlo.

Reparemos en la estructura o formato de algunos textos:


Cada portador de texto tendrá un formato específico.



Si realizamos actividades sostenidas de observación de formatos textuales, hasta los más chiquitos podrán darse cuenta y anticipar de qué tipo de texto se trata. Jugaremos a ordenar en la biblioteca de la sala revistas, prospectos médicos, folletos, diarios, libros de poesías, de cuentos, novelas. Aunque todavía no sepan leer o lo hagan con dificultad, ya estarán “adiestrados” para seleccionar cual portador tendrán delante de sus ojos y qué tipo de información contendrá.


Esta será entonces una invalorable herramienta para la comprensión de un texto: rastrear la estructura y así realizar las anticipaciones necesarias.

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