
Lectura y horas de lectura
MarÃa Esther Grivot de Abate, socia e integrante de la Comisión Directiva de la AAL, nos dejó en mayo del 2005. No obstante, su presencia, signada por su calidad humana, su entrega solidaria, su infantigable interés por brindar lectura a todos, no nos abandona. Hace unos años nos decÃa:
El Banco de Horas de Lectura tiene por objeto la lectura de aquellas personas que se encuentran impedidas de leer o necesitan un incentivo para hacerlo.
Es un "Banco" poco común, ya que simplemente presta horas, el tiempo indispensable para leer a quienes no pueden hacerlo, a favor de un crédito de confianza, único requisito para cubrir el préstamo.
En la actualidad suman doscientos los voluntarios. Son personas con un gran amor por el prójimo y también por la lectura. Su mentora y actual presidenta, la profesora Abate, recuerda sus comienzos, hace mas de diez años atrás:
No sabÃamos nada cuando empezábamos.Todos lo fuimos aprendiendo. HacÃamos esto por Ãntima necesidad de dar algo de nosotros a los demás, de realizar algo positivo.
La "clientela" de este Banco tan particular proviene de hospitales generales e infantiles, casas de reposo, casas de familia, asilos de niños y de ancianos, institutos de educación especial, no videntes o emblÃopes.

También hay -entre los oyentes- escritores semejantes "al otro" de Borges, que disfrutan escuchando sus propios relatos y manifiestan una tremenda emoción, porque han olvidado lo que escribieron.
Antes de cumplir el requerimiento de un oyente, se hace una entrevista previa donde los miembros del Banco de Horas de Lectura se ocupan de delinear cada personalidad para hacer coincidir los intereses de lector y oyente. Uno de los pilares fundamentales del programa es alcanzar el acercamiento humano a través de la lectura.
En esta entrevista previa hay una última pregunta que formula Maria Esther al oyente: ¿Por qué estas hoy aqui? Hay innumerables respuestas: van porque les gusta la 1ectura, porque han comprendido que tienen un gran mundo interior y quieren manifestarse; algunos han perdido un ser querido; otros acuden porque el psicólogo les ha dicho que deben ocupar su tiempo.
Es mucho mas lo que recibimos que lo que damos. Desde nuestro mundo interior nos avergüenza quejamos de lo que tenemos, ya que estos seres carecen de elementos tan importantes como la vista, el movimiento, la palabra. Son un ejemplo que nos enseña a vivir, reflexiona Esther.
Hay entre estos oyentes una edad muy especial, la de los institutos geriátricos. Estos ancianos se encuentran fuera del ámbito familiar perdido la identidad.
¿Anécdotas? Hay muchas. Un hombre de 70 años no vidente y minusválido que habÃa aprendido lo que sabia por los programas radio. El tenia un Ãdolo: una voz que habÃa escuchado durante años, personificando distintos papeles en varias radionovelas. Un dÃa un señor llegó a la asociación y se ofreció como lector voluntario: era Enrique Tallo, actor de radioteatros. Se le envió a ese oyente que necesitaba lectura por horas. La sorpresa fue que Enrique era el de ese señor no vidente, aquel cuya voz lo habÃa acompañado durante tantos años.
La obra que realiza este "Banco Horas de Lectura" nos sirve de constante ejemplo a todos los que a transitamos indiferentes por la vida. Es un llamado que congrega a la gente a participar, imitando a MarÃa Esther, que con su empuje y el de sus colaboradores ha logrado, a través de la lectura, un vehÃculo de amor.

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Colección de artÃculos sobre el Banco de Horas de Lectura.
Nota sobre MarÃa Esther Grivot de Abate, fundadora del Banco de Horas de Lectura.