
Páginas Literarias
Reclamación
La ciudad saturada de silencio
como un monstruo adivino, sagaz.
Huire de mÃ, de mi tórpida entraña,
la tarde de tus ausentes cabellos enarbolados,
tu voz silenciada por el sino inapelable.
Exorcizaré los puentes enemigos
que te alejan de mi.
Me interrogo en la tiniebla alta,
me indago en el mutis del hiato.
Aguardo tu voz,
tu aliento,
tu aroma,
tus ojos transparentes,
tu sustancial saber
que brota por los manantiales de tus poros;
el alegato de tu sonrisa.
Se halla alto el Sol:
tu estás ausente;
sucumbirá el Sol,
tu estarás ausente.
Llegará la Luna,
tú estarás ausente.
Viviré mientras tu vivas,
no morirás con mi muerte,
sentirás la letanÃa de mi candor
(un festival cancelado),
una arboladura perenne
como un navÃo que surca,
ambicioso, una ruta sombrÃa.
Castigan mis oÃdos tus silencios;
requiero tu armoniosa voz,
el sonido sinfónico de tu ser.
La brisa que agita tus pestañas.Es mi sino evocarte.
Es mi afán convocarte.
Solo sé como crece el vacÃo en mi torno
y pronuncio un salmo laico.
Barracas alSud, al amanecer.

© Copyright 2006 by Asociacion Agentina de Lectura, Todo el texto arriba de esta nota (NO incluyendo imágenes u otros archivos ), salvo indicacion contraria, son licenciados bajo una Licencia Creative Commons, por favor enlace a esta pagina si utiliza este material -- Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.5 

Poema de Juan Carlos Nigro.